4.3.08

Figura en el espejo, 1971

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Francis Bacon, Figura yacente en un espejo (Lying Figure in a Mirror), 1971. Óleo sobre lienzo, 198.5 x 147.5 cm. Museo de Bellas Artes, Bilbao
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Figura en un espejo es un cuadro misterioso y sugestivo, dado que el espejo de Bacon refleja una figura cuya identidad y condición son equívocas.[1] Así, la naturaleza de la “figura” se nos presenta vagamente definida.
En efecto, podría tratarse tanto de un ser humano como de un monstruo o un animal. Sin embargo, el espejo eventualmente podría estar reflejando una escultura moderna (semejante a aquellas realizadas por Henry Moore, por ejemplo).[2]
Al considerar la información que provista por la pintura en Bilbao resulta difícil establecer si la “figura” de Bacon es un ser vivo o uno inanimado.
Y en caso de tratarse de un ser vivo, tampoco queda demasiado claro si la “figura” en cuestión está viva o muerta.
De estar viva, parecería experimentar cambios drásticos en su cuerpo, es decir, una importante transformación o avanzado estado de metamorfosis en el que la figura se retuerce, ya de dolor, ya de placer, ya de ambos.
La convulsión de la figura yacente frente al espejo acaso simbolice (entre otras cosas) el desgarro y la desesperación existencial propios del hombre contemporáneo. Pero tal convulsión también sugiere un cierto erotismo y éste depende en gran medida de la pose de la figura, cuyos referentes visuales se encuentran en la escultura clásica.
La contorsión de la figura puede bien aludir a las luchas intestinas del artista por crear su propia obra. Aunque Bacon también parece haber diseccionado la figura, reduciéndola casi a su mínima expresión, para luego reconstruirla... grotescamente.
Sea como fuere, la deformación prevalece en la figura, desdibujando su identidad y sugiriendo un estado monstruoso.
¿Deformación hermosa o belleza deformada? Ambas.
¿La agonía o el éxtasis? Esto y aquello simultáneamente.
¿Humanismo, deshumanización, re-humanización? Todos a la vez.
La habitación en la que la figura y el espejo se encuentran presenta paredes violáceas, suelo amarillo-anaranjado y ventanas cubiertas por cortinas de enrollar negras. Las cortinas aíslan la habitación del exterior y le confieren cierta atmósfera íntima.
Importante en la obra es el rol del espejo (dado que la escena es en gran parte percibida a través suyo). Es decir, aquí lo percibido es gran parte algo reflejado. Ello confiere ambigüedad al lienzo.
Definido sólo por dos líneas blancas, el marco del espejo es un recurso técnico sumamente útil: acota la habitación, limita el suelo y la pared, otorga profundidad a la obra y divide el cuadro en dos áreas interdependientes.
Notablemente, existe un fuerte contraste entre la riqueza formal de la figura y la austeridad de los elementos que la rodean.
Posiblemente el objetivo de Bacon no haya sido el crear desasosiego ni transmitir la angustia existencial de la sociedad contemporánea, sino el poder expresarse libremente y plasmar sobre el lienzo su propio estado anímico. Alguna vez Bacon habló acerca de su deseo de abrir las “válvulas del sentir.” El espejo de Bacon aparentemente funciona como un medio de apertura de las válvulas del sentir tanto del pintor como de quien contempla su obra (e inmediatamente cae presa de ella).
Algunos conceptos respecto a la obra de Bacon continúan siendo repetidos, pese a que son harto estereotipados. Así, se dice que su obra es inquietante, violenta, cruel...
Por momentos ello tal vez sea cierto. Pero la obra de Bacon es también impactante, lúcida, conmovedora.
Se comenta insistentemente que hay en la pintura de Bacon angustia, opresión, soledad... Pero estas nociones de hecho forman parte de nuestra condición humana.
A la gente podrá gustarle más o menos el trabajo de Bacon, pero lo cierto es que él no pinta ningún paraíso prometido, sino que captura y reformula la realidad según él mismo la percibe.
A diferencia de otros artistas que se interesaron exclusivamente en las posibilidades estético-decorativas que ofrece la abstracción, Bacon concentró sus fuerzas en explorar nada más ni nada menos que la existencia humana (o inhumana si se prefiere). Y lo hizo a calzón quitado. En este sentido, Bacon fue el principal heredero de Picasso e indudablemente uno de los mayores creadores del siglo XX.

Notas
1. El cuadro de Bacon en Bilbao es también conocido como "Figura tumbada en un espejo" o "Figura tendida ante un espejo" (Museo de Bellas Artes).
2. Figura reclinada (Reclining Figure, 1951), véase http://documenta-akermariano.blogspot.com/2009/11/moore-reclining-figure-1951.html

Acerca del presente texto. Escrito 3.4.2007 e inicialmente publicado en Flogup (Mariano Akerman, "Bacon y la Figura en el Espejo de 1971," Plenitud, 4.3.2008, , mas en esta versión se halla editado y puesto al día. Cita. Akerman, Mariano. "Figura en el Espejo, 1971" (Bacon y la Figura en el Espejo de 1971, 3.4.2008), Enthusiastic Despair, http://fb-akermariano.blogspot.com/2009/11/figura-en-un-espejo.html.

Propiedad intelectual, idea y realización: Mariano Akerman

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