13.5.09

Francis Bacon y lo Grotesco

por Mariano Akerman

Conferencia
Universidad de Belgrano, Buenos Aires, Agosto 1999

Bacon: naturaleza y significado de su arte
2009 Centenario del nacimiento del pintor Francis Bacon
Ciclo SER y NO SER, conferencia 1

Cuestionario
1. ¿En qué se relaciona Bacon con lo Grotesco? 2. ¿Dónde tiene su origen la raíz GRT? 3. ¿Cómo se transforma? 4. ¿Cómo se define lo Grotesco? 5. ¿En qué diferencia el grotesco tradicional del moderno? 6. Desde un punto de vista científico: ¿es grotesca la imaginería de Bacon? ¿Por qué?

Contenido
Fenómeno "lo uno y lo otro"
Neofiguración desfigurativa
Es palabra de Bacon
De la gruta a lo Grotesco
Tendencia evolutiva
SER y NO SER
Recursos bibliográficos y digitales
Imágenes
Acerca del presente trabajo
Advertencia legal

Fenómeno "lo uno y lo otro"
El año 2009 marca el centenario del nacimiento de Francis Bacon (1909-1992), importante e influyente artista del siglo XX. Para conmemorarlo desarrollamos un seminario dedicado a descubrir y explorar la imaginería del célebre pintor inglés.[1]

1. Francis Bacon, Autorretrato, óleo, 1972
Gilbert de Botton Collection, Suiza

El arte de Bacon es extraordinario tanto por sus formas como por su contenido. Es complejo y contradictorio, al igual que el artista que lo ejecutó. Intenso, problemático y misterioso. Sorprende. Es tan inquietante como admirable. Ataca por sorpresa. Trabaja directamente sobre el sistema nervioso y abre las válvulas del sentir. Resulta tan magnético como repulsivo. Es auténtico, pero con cierta frivolidad. Atípico, quimérico, acuciante. Extremadamente sugestivo. Salvajemente humano.

2. Bacon, Tres estudios para figuras al pie de una crucifixión
detalle, óleo y pastel, 1944
Tate Gallery, Londres

Tensión, la unión de elementos incompatibles y numerosas alusiones a lo monstruoso son propias de la imaginería de Bacon. Se trata de un arte que involucra al ser humano, dejando siempre entrever algo más. Un arte que comunica una fascinación con el riesgo y las situaciones extremas.[2] Un arte que expresa el sentido trágico de la vida, la vacuidad de la existencia, su transitoriedad e irreversible deterioro, pero de un modo ambiguo y provocativo.[3]

3. Bacon, Fragmento de una crucifixión, óleo y algodón, 1950
Stedelijk Van Abbenmuseum, Eindhoven

Poderoso y perturbador, el arte de Bacon involucra las características propias de lo Grotesco. Así, la mezcla confusa, la armonía discordante y la intencionalidad incierta no le resultan ajenas. Es el de Bacon un arte de doble filo. Un arte que transmite las vivencias de un hombre posguerra, determinado a pintar por su paradójica “desesperación entusiasta.”[4]

4. Bacon, Figura con carne, óleo, 1954. Art Institute of Chicago, Des Moines

A través del seminario interdisciplinario analizamos e interpretamos las pinturas de Francis Bacon considerando el papel que el diseño juega en las mismas. Exploramos la naturaleza y la relación entre la obra y vida del pintor. Presentamos los motivos que dominan su obra plástica y las fuentes de inspiración de su imaginería. Hacemos referencia a su contexto histórico. Indicamos las características técnico-formales de la pintura baconiana y examinamos el singular carácter del arte baconiano: su razón de ser y no ser.

5. Bacon, Autorretrato, óleo, 1973

Neofiguración desfigurativa
El carácter inquietante de las imágenes de Bacon se nutre de lo Grotesco. Interesantes y perturbadoras, sus imágenes están emparentadas con lo desconcertante y lo no resuelto. Bacon pinta figuras extrañas, extravagantes, deformadas, malformadas, desfiguradas.

6. Bacon, Figura encendiendo la luz, óleo, 1973-74
Inicialmente en el Royal College of Arts, Londres

A lo largo de la historia, el grotesco artístico sufre numerosas metamorfosis. Sus orígenes son oscuros y se encuentran en la gruta (el término grotesco tiene su etimología en el italiano grotta, que significa gruta artificial).
El grotesco artístico puede ser clasificado en dos grupos: uno tradicional, que se manifiesta como estilo decorativo, y otro moderno, con alusiones a la existencia humana. Los ornamentos de Fabullus en la Domus Aurea en Roma (c.64-68 E.C.), por ejemplo, son grotescos tradicionales, mientras que el desconcertante Retrato de George Dyer en un espejo pintado por Bacon en 1968 pertenece al grotesco moderno.

7. Fabullus, Ornamentos, 64-68 E.C.
Grabado de Marco Carloni
Le Terme di Tito e loro Interne Pitture, 1776

8. Bacon, Retrato de George Dyer en un espejo, óleo, 1968
Museo Thysen-Bornemisza, Madrid

Durante décadas Bacon es considerado un maestro del horror contemporáneo, "El Goya de la Era Atómica" (Tadini).[5] Hay quienes sostienen que sus pinturas reflejan la ansiedad y el aislamiento propios del [supuesto] "hombre promedio" del siglo XX (Gowrie).[6]

Pero tales ideas son inadecuadas, ya que el arte de Bacon es declaradamente autobiográfico. En efecto, el deseo y la angustia del artista se manifiestan en su pintura a través de una sutil manipulación de lo Grotesco.
Actuando básicamente como un medio ambiguo y desconcertante, lo Grotesco le permite al pintor expresar su difícil condición existencial. Es por eso que en su "pintura instintiva,"[7] Bacon amalgama vulnerabilidad y agresión, erotismo y peligro, belleza transitoria y descomposición irreversible.

9. Bacon, Figura yacente en un espejo, óleo, 1971
Museo de Bellas Artes, Bilbao

Pese a sus declaraciones acerca de la importancia de lo arbitrario y lo accidental en su obra, Bacon elige constantemente pintar “la arcilla humana”.[8] La evoca con insuperable ambigüedad. Sus imágenes son por lo general clasificadas dentro de la Nueva Figuración, tendencia artística de posguerra que emplea la des-figuración y el humor negro con el propósito de revelar la realidad del artista en aquello que éste pinta.[9] Muchas de las pinturas de Bacon son compatibles con lo Grotesco, una categoría estética con características propias. Ellas suelen implicar a lo impactante, lo extraordinario y lo equívoco. Lo Grotesco puede ser definido como una estructura tensa e inquietante que combina elementos incompatibles en una paradoja visual que sugiere efectivamente lo monstruoso.[10]

10. Bacon, Detalle de Tres estudios para una crucifixión, óleo, 1962
Solomon R. Guggenheim Museum, Nueva York

A través de su arte, Bacon prefiere comunicar una profunda realidad interior a copiar o reproducir ese aspecto superficial de la realidad al que se denomina apariencia. Bacon no se interesa por la tradicional idea de mímesis.[11] Con su pintura, Bacon busca poner en crisis la idea de apariencia como tal y llevar a cabo un completo cuestionamiento de la misma.[12] Esto lleva a Bacon a crear imágenes misteriosas, sugestivas y anti-ilustrativas. En cierto sentido, Bacon rompe las apariencias.

11. Bacon, Retrato de Michel Leiris, óleo, 1976
Centre Georges Pompidou, Musée National d'Art Moderne, París

El líder de la poesía simbolista, Stéphane Mallarmé escribe que “Nombrar un objeto [...] significa suprimir tres cuartas partes de la alegría que reside en el poema y que consiste en el placer de descubrir las cosas paso a paso: sugestión, ese es el sueño.”[13] De modo análogo y siguiendo la línea del simbolismo poético, Bacon anhela que sus pinturas lleguen a verse “como si un ser humano hubiese pasado entre ellas, como un caracol, dejando un rastro de la presencia humana y el vestigio de eventos pasados, como el caracol que deja su baba.”[14]

12. Bacon, Estudio del cuerpo humano, figura en movimiento, óleo, 1982
Marlborough Fine Art, Londres

Bacon comenta que para él el arte es un juego a través del cual se distrae, que su pintura es una dualidad, pero que él no predica ningún discurso moral.[15] Para Bacon, la vida, desde el nacimiento hasta la muerte, es una larga destrucción sin sentido: el hombre sólo existe por un momento y sabe que no es más que un mero accidente, algo completamente fútil, debiendo continuar hasta el fin aunque esto no tenga ningún sentido.[16]

13. Bacon, Estudio para una corrida, N°2, óleo, 1969
Musée des Beaux-Arts, Lyon

Las pinturas de Bacon son concebidas para “atrapar un instante de verdad inalienable en su punto más vívido,"[17] o sea, con el fin de capturar "un momento de la vida en toda su violencia y en toda su belleza."[18]

14. Bacon, Hombre en azul VI, detalle, óleo, 1954

Con su arte magnético e inquietante, Bacon logra destrabar “las válvulas del sentir” a varios niveles.[19] Maestro de la sugestión, Bacon se distingue por su originalidad y consistente empleo del grotesco artístico.

15. Bacon, Autorretrato, óleo, 1968

Es palabra de Bacon

1. Quise hacer del grito algo que tuviera la intensidad estética de una puesta de sol pintada por Monet.[20]

2. Me gustaría que mis pinturas se viesen como si un ser humano hubiese pasado entre ellas, como un caracol, dejando un rastro de la presencia humana y un vestigio de eventos pasados, como el caracol que deja su baba.[20]

3. Periódicos de deshecho cambiando de color a la luz del sol, huesos y carcasas que han estado en el mar o al sol y en la arena por mucho tiempo, se transforman gradualmente en otras cosas. Hay una especie de belleza en eso, una especie de magia.[21]


De la gruta a lo Grotesco
Metamorfosis y alcances de la raíz G.R.T.[22]

• Dominio del grotesco tradicional

• Gruta. (Del it. grotta, este del lat. crypta, y este del gr. κρύπτη, cripta, der. de κρύπτειν, ocultar). f. caverna natural o artificial. | 2. Estancia subterránea artificial que imita más o menos los peñascos naturales. | 3. Las grutas, nombre por el que eran conocidas las ruinas de la Domus Aurea [Casa Dorada] de Nerón en Roma a lo largo del siglo XV. U.c.s.f.pl.

16. Vestigios de las Termas de Trajano
Construidas sobre las ruinas de la Domus Aura, Roma

17. Grotte di Nerone

18. "Grutas" (Domus Aurea de Nerón), Roma, 64-68 EC

19. Fabullus, frescos de la Domus Aurea

20. Fabullus, Frescos decorados de la Domus Aurea

• Grutesco, ca. (Del it. grottesco, der. de grotta, gruta) adj. Perteneciente o relativo a la gruta (estancia subterránea artificial). | 2. Composición, motivo o figura así denominados porque imitan a los que se hallaron en las grutas o ruinas de la Domus Aurea. Arq. y Pint. Aplícase al adorno caprichoso de quimeras, sabandijas, bichos y follajes. Decoración grutesca. Los grutescos de Rafael en las Logias papales. U.t.c.s. Grutescas o rafaelescas (Chiti).[23]

21. Fabullus, Decoración grotesca, Domus Aurea

22. Fabullus, paneles y frisos con motivos grotescos, Domus Aurea

23. Rafael Sanzio y Giovanni da Udine
Pilastra con decoraciones grutescas, fresco, 1515
Grabado de Ottaviani & Volpato

24. Rafael Sanzio, Composición grutesca, 1515

25. Rafael Sanzio y Giovanni da Udine
Grutescas
Logetta del Cardenal Bibbiena, 1516

26. Rafael Sanzio, Motivo grutesco, 1515

27. Giulio Clovio, Libro de Horas del Cardenal Farnese (The Farnese Hours), 1546. Det. fol. 104v.
The Morgan Library, Nueva York

28. Clovio, Libro de Horas del Cardenal Farnese, det. fol. 66v.

• Grotesco, ca. (Del it. grottesco, der. de grotta, gruta) adj. Ridículo y extravagante. | 2. Irregular, grosero y de mal gusto. Lo que es grosero en grado sumo, al extremo de ser ridículo (Chiti).[24] | 3. Perteneciente a la gruta artificial. | Arq. y Pint. grutesco (dicho del adorno). U.t.c.s.m.

29. Giorgio Vasari y asistente, Grotescos, fresco, 1550
Galleria degli Uffizi, Florencia

30. François Desprez, Les songes drolatiques de Pantagruel (Sueños locos [o extravagantes] de Pantagruel), grabado, Paris, 1565

31. Giuseppe Arcimboldo, Agua, óleo, 1566
Kunsthistorisches Museum, Viena

32. Arent van Bolten, Grotescos, c.1580
Grabado por Pierre Firens, 1604

33. Christoph Jamnitzer, Neuw Grotteßken Buch (Nuevo libro de grotescos)
grabado
Nuremberg 1610

34. Michel Mosyn de Amsterdam
Diseños en estilo auricular: jarra y ornamentos blandos, c.1620
Grabado de C. Dankers

35. Johannes Lutma, Cartela en estilo auricular
(Cartouche auriculaire), grabado, 1633
Désiré Guilmard, Les maîtres ornemanistes : dessinateurs, peintres, architectes, sculpteurs et graveurs, París: E. Plon, 1880-1, vol. 2, pl. 16

36. Friedrich Unteutsch, Motivo cartilaginoso (Knorpelwerk), 1650
Grabado de Abraham Aubry

37. Johann Heinrich Keller, Grotesco cartilaginoso (Knorpelgroteske), grabado, 1680

38. Jean Bérain, Capricho, 1720
Aguafuerte de Jeremías Wolf

• Dominio del grotesco moderno

39. Francisco de Goya y Lucientes
"Todos Caerán," Los Caprichos, No.19, 1799
Calcografía Nacional, Madrid

• Lo Grotesco. s. Lit. y Pint. Categoría estética que deforma la realidad acentuando aspectos ridículos y extravagantes, buscando una comicidad no exenta de notas de acidez o amargura. El género grotesco. Lo sublime rodeado de lo grotesco (Víctor Hugo).[25] | 2. Estructura visual paradójica, con características propias distintivas: a. tensión y perturbación, b. coexistencia de elementos incompatibles, c. sugestión de lo monstruoso. Lo ambiguamente anormal (Thomson).[26] Otros rasgos importantes: d. potencia o intensidad expresiva, e. radicalidad, falta de armonía, desproporción, exageración, f. singularidad, carácter de extraordinario, lo familiar vuelto inquietante, g. natura confusa, hibridación, alienación, h. ambigüedad, doble filo, intencionalidad incierta. Como forma y sistema, lo Grotesco formula la relación continuidad-discontinuidad en términos ambivalentes (Cirlot).[27]

40. Odilon Redon, Hombre cactus, carbonilla, 1881
Ian Woodner Collection, Nueva York

41. Aubrey Beardsley, Bon Mots, tinta china, 1893

42. James Ensor, Esqueletos disputándose un arenque ahumado, óleo, 1891
Musées Royaux des Beaux-Arts de Belgique, Bruselas

43. Pablo Picasso, Desnudo de pie junto al mar, óleo, 1929
Metropolitan Museum of Art, Nueva York

44. Salvador Dalí, Canibalismo en otoño, óleo, 1936
Tate Gallery, Londres

45. Bacon, Retrato de Henrietta Moraes riéndose, óleo, 1969

Tendencia evolutiva
Si se considera el desarrollo del grotesco artístico a través de los tiempos, éste se mueve gradualmente de un mundo de fantasía a nuestro mundo, desde los márgenes hacia el centro, de la mezcla de reinos (hibridación) a la condición humana (contradicción), del antojo epidérmico (capriccio) a la alienación endodérmica (neurosis), de la fabricación ornamental a la realidad existencial. En otras palabras, de lo accesorio a lo fundamental.

Notas
1. Becado por el British Council, Mariano Akerman investiga la obra plástica de Bacon en Marlborough Fine Art y la Tate Gallery de Londres en 1995. Es autor de Lo Grotesco en las pinturas de Francis Bacon (The Grotesque in Francis Bacon's Paintings, 1999).
2. ¿Que ya no perturba?
3. Question
4. "Exhilarated despair" (David Sylvester, Interviews with Francis Bacon, Londres: Thames & Hudson, 1993, p. 83). Las declaraciones de Bacon frecuentemente involucran lo Grotesco.
5. Emilio Tadini, "Il Goya dell'era atomica, Successo Milano, Noviembre 1962, p. 108
6. Grey Gowrie, "Francis Bacon: Artist of Endgame," Sunday Times Magazine, 19 Mayo 1985, p. 7
7. Bacon sostiene que todo su arte es instinto y si alguien intentase explicar su pintura estaría de hecho explicando sus instintos (Interviews, p. 100).
8. W.H. Auden, "Letter to Lord Byron," poema, 1937: "To me Art's subject is the human clay" (Para mí el tema del Arte es la arcilla humana).
9. La Nueva Figuración (o Neofiguración) es una tendencia artística de la segunda mitad del siglo XX. Se caracteriza por una vuelta a la pintura figurativa como reacción al arte abstracto tras la Segunda Guerra Mundial y tiene lugar durante los años 1950 y 1960. Entre sus artistas se encuentran Francis Bacon, Jean Dubuffet, los miembros del grupo CoBrA, Valerio Adami, el Equipo Crónica y Antonio Berni.
10. Mariano Akerman, The Grotesque in Francis Bacon's Paintings, 1999, p. 18: "a tense and disturbing whole combining conflictive elements in a visual paradox which suggests the monstrous."
11. MÍMESIS (del griego μίμησις y del latín imitatio, "imitación"). Según la estética de Platón, todas las artes plásticas proceden por mímesis o imitación de la naturaleza. Las "artes ilusorias" se ven limitadas a reproducir el mundo de las formas visibles (La república, libros II, III y X). Dada su función imitativa o copia de la realidad, la pintura mimética puede ser entendida como una falsedad, ya que aquello que el espectador percibe no es la realidad sino una ficción. De ahí que Platón la tilde de confusa y engañosa, deceptiva maestra de errores. Para una discusión, ver Diccionario de estética (Lexikon der Ästhetik, 1992), ed. Wolfhart Henkmann y Konrad Lotter, Barcelona: Crítica, 1998, pp. 164-165; W. Tatarkiewicz, "Mimesis," Dictionary of the History of Ideas, Charlottesville: University of Virginia, 2003, vol. 3, pp. 226-30; Elena Oliveras, Estética: la cuestión del arte, Buenos Aires: Ariel, 2005, pp. 72ff., Stefan Beyst, "Mimesis: Reconsideration of an Apparently Obsolete Concept," Noviembre 2005. De la mímesis como problema
12. Bacon, entrevistas con Sylvester, 1971-73: "the whole questioning of what appearance is" (Interviews, p. 105). "To me, the mystery of painting today is how can appearance be made" (ibid.). Bacon explica que para él misterio de la pintura reside en cómo lograr plasmar la apariencia, en llegar a captar su misterio dentro del misterio de la ejecución, ser capaz de lograrlo de una forma totalmente ilógica y al tiempo real. Nota que a través de ciertas pinceladas accidentales la apariencia brota de pronto con una fuerza que no podría aportar ninguno de los métodos convencionales.
13. Réponse à une enquête sur l’évolution littéraire, 1891. Mallarmé usa la expresion "voilà le rêve" en el sentido de "ese es el ideal al que se aspira llegar."
14. Bacon, en conversación, 1952: "I would like my pictures to look as if a human being had passed between them, like a snail, leaving a trail of the human presence and a memory trace of past events as the snail leaves its slime" (Sam Hunter, "The Anatomy of Horror," Magazine of Art, Washington, Enero 1952, p. 13).
15. Bacon, entrevistas con Sylvester, 1962 y 1966 (Interviews, pp. 29, 58)
16. "I think that man now realizes that he is an accident, that he is a completely futile being, that he has to play the game without reason. [...] You see, all art has now become completely a game by which man distracts himself" (ibid., pp. 28-29).
17. "To catch the fact at its most living point" (ibid., p. 54)
18. Bacon, citado por Paloma Alarcó: "Perhaps one day I will manage to capture an instant of life in all its violence and all its beauty" (Quisiera algún día atrapar un instante de la vida en toda su violencia y en toda su belleza). Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid, ficha 354: Portrait of George Dyer in a Mirror, 1968
19. Bacon, entrevistas con Sylvester, 1962 y 1975 (Interviews, pp. 17, 141)
20. Bacon, en conversación, 1952 (Hunter, "Anatomy of Horror," p. 13)
21. "Discarded newspapers changing colour in the sunlight, bones and carcasses that have been in the sea or sun and sand for a long time, gradually change into other things. There is a kind of beauty in that—a kind of magic" (Bacon, "Remarks from an Interview with Peter Beard," ed. Henry Geldzahler, en Nueva York, Metropolitan Museum of Art, Francis Bacon: Recent Paintings, 1968-74, Marzo-Junio 1975, p. 16)
22. Considerando las definiciones provistas por: Sapiens, Enciclopedia Ilustrada de la Lengua Castellana, Buenos Aires: Sopena, 1949; Pequeño Larousse Ilustrado (1964), París y Buenos Aires: Larousse, 1977; Diccionario Kapelusz de la Lengua Española, Buenos Aires: Kapelusz, 1979; Océano Uno Color, Diccionario Enciclopédico, Barcelona: Océano Grupo Editorial, 1998; Diccionario de la Lengua Española, 22ª ed., Real Academia Española, 2001.
23. Jorge Fernández Chiti, Diccionario de Estética de las Artes Plásticas, Buenos Aires: Condorhuasi, 2003, pp. 249, 426.
24. Ibid., p. 249.
25. Prefacio de Cromwell, 1827. El escritor romántico francés presenta lo Grotesco como signo de la modernidad: "la musa moderna [...] comprenderá que todo en la creación no es humanamente bello, que lo feo existe a su lado, que lo deforme está cerca de lo gracioso, que lo grotesco es el reverso de lo sublime, que el mal se confunde con el bien y la sombra con la luz." Así, "la poesía completa consiste en la armonía de los contrarios."
26. Philip John Thomson, The Grotesque, Londres: Methuen, 1972
27. Juan Eduardo Cirlot, A Dictionary of Symbols, Londres: Routledge, 1971, pp. 133-34: "Grotesques."
"I wanted to make the scream into something which would have the intensity and beauty of a Monet sunset" (Bacon, entrevistado por Sylvester, Mayo 1966; Interviews, p. 50).

Ciclo SER y NO SER
Conferencia 1. Francis Bacon y lo Grotesco
Conferencia 2. Aspectos grotescos del arte de Bacon
Conferencia 3. El juego de Bacon

Comparación de Mariano Akerman, 2008. Motivo del panel central de Tres estudios para figuras al pie de una crucifixión (Francis Bacon, 1944; Tate Gallery, Londres) y su referente visual, una ilustración de Maladies de la bouche (Ludwig Grünwald, París, 1903). Investigación original. Todos los derechos reservados.

Recursos bibliográficos y digitales
Bacon: Enthusiastic Despair Resources
Lo Grotesco: Imaginarium
Perfil: ¿Quién es Francis Bacon?
Declaraciones del artista: Entrevista 1962
Vulnerabilidad: Carcasas potenciales
Bacon y lo Grotesco - Lo grotesco en las pinturas de Bacon
Tensión - Lo familiar vuelto inquietante
Ambigüedad - Figura en el espejo
Impacto - ¿Que ya no perturba?
Influencia hispana - Las fuentes hispánicas del arte baconiano
Lo grotesco en el arte occidental - De doble filo
Lo grotesco en el arte gráfico argentino - Quino, Fontanarrosa y Nine
Lo monstruoso, seres atípicos no imaginarios - Atypical Beings
Arte como símbolo - Ortega y Gasset sobre la metáfora
Arte Poética - Recrear instruyendo

Imágenes
Fotos y reproducciones presentadas aquí a título de investigación personal y para propósitos exclusivamente educativos. Las imágenes que se muestran son propiedad de sus respectivos autores. Créditos: Bacon The State of Francis Bacon; Bacon-Dyer Thysen-Bornemisza ; Bacon-Corrida Lyon; Rafael Goethezeitportal; Clovio Giornale Nuovo; Jamnitzer Monster Brains ; Bérain Ornamental Prints Online; Beardsley The Savoy; Ensor Musées Royaux ; Picasso Met ; Dalí Tate

Acerca del presente trabajo
Idea, investigación y diseño: Mariano Akerman
Versión inicial: 20.4.2009
Originalmente presentado en Knol, versión 1: 13.5.2009, versión 226: 21.2.2011
Transferido a Enthusiastic Despair: 1.2.2012
Última modificación: 9.3.2012

Advertencia legal. El material citado es propiedad intelectual de sus respectivos autores y se incluye en el presente trabajo con objetivos educativos exclusivamente. El presente texto tiene su referente en la tesis de Mariano Akerman, The Grotesque in Francis Bacon's Paintings, julio de 1999. Todos los derechos intelectuales y de publicación son propiedad del autor del presente trabajo. Queda prohibida su traducción y/o reproducción sin el previo consentimiento por escrito del autor.

Copyright © Mariano Akerman. Todos los Derechos Reservados. El presente artículo no ha de ser reproducido ni republicado sin el previo consentimiento por escrito de su autor.

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22.3.09

100% Bacon



"He seeks to paint the human condition, which is both violent and violated, cruel and tender, vulnerable and touching." Chris Stephens (curator of the Bacon retrospective at the Tate, London, September-December 2008), Francis Bacon at Tate Britain, videoclip, London: Tate, 01.09.08

"His figures are assembled yet fragmented, troubled and beautiful, and utterly compelling. I can't think of another twentieth century painter who has had such a powerful visceral impact." Rhys Tranter, "Francis Bacon: Tate Exhibition 2008," A Piece of Monologue, blog, 14.09.08

...Turning Figure, oil on canvas, 1963

Bacon se centró de forma radical en la naturaleza mortal del hombre, lo cual le ha convertido paradójicamente en inmortal. Es el pintor de la irredenta carnalidad, en la que se confunden los niveles biológicos orgánicos, al ser abolida toda jerarquía posible entre ellos. Bacon conoció y representó "el hermoso y deslumbrante surco de luz que se abre en cada herida del humano cuerpo [...]; llamémosle [...] pues, el poeta de la vulnerabilidad." Francisco Calvo Serraller, "Bacon, la sensualidad de la herida," El País, Madrid, Suplemento Babelia, 07.02.09

"Bacon [...] es [...] depredador y presa simultáneamente. [... En su] exploración de la carne, aunque volcada siempre hacia el lado oscuro del ser humano, tiene la recompensa de extraer la belleza sombría del caos. [...] Bacon [...] parte [...] de la concepción [pictórica] clásica para demostrar [...] la subversión del cuerpo. [...] Hay una belleza enigmática en su laberinto de cuerpos despedazados." Rafael Argullol, "La estimulante desesperación de Bacon," El País, 13.02.09

"«En último extremo, todos somos carne», decía [Bacon], usando la palabra meat, que en inglés se aplica a la carne sacrificada y comestible de animal, por oposición a flesh, que es la otra carne, la del cuerpo humano y el deseo. [...] No hay que fiarse de Bacon: justo cuando uno está a punto de darlo [todo] por sabido [acerca suyo y de su arte] salta con un zarpazo y uno descubre que sigue siendo vulnerable." Antonio Muñoz Molina, "Carne de Bacon," El País, Babelia, 14.03.09

21.3.09

Foam of Feeling and Existential Wasteland

Art-critic Rachel Campbell-Johnston from The Times reminds us of the "foam of feeling" and "existential wasteland" in Bacon's pictures, while describing his exhibition at the Tate Gallery in London as "a marvellous retrospective which gives us a haunting vision of life stripped to the bone and a sense of macabre desolation."[1] Here are our additional remarks concerning the work of "the most extraordinary, powerful and compelling of all painters."[2]


1. Three Studies for a Portrait of George Dyer (1963) is Bacon's earliest portrait of his favorite model and companion. It includes to what Bacon once referred as pictorial "injury." The painter declared in 1966, "I've always thought of friendship as where two people really tear one another apart and perhaps in that way learn something from each other."


2. A visual reminder of man's vulnerability and isolation in the central panel of Triptych May-June 1973 or, as Bacon already noted in 1962, "man now realizes that he is an accident, that he is a completely futile being, that he has to play out the game without reason."


3. Triptych March-June 1973, showing Dyer's 1971 miserable end in elegant tonalities, sophisticated sheets of perspex and expensive golden frames.


4. Dyer knock-out in the left-hand panel of Triptych 1971.


5. Depicted now as a fallen boxer, Dyer looks much better in Triptych 1971 than in any of the Studies Bacon painted in 1963, when he was still alive (Fig. 1). "Waldo is one of those people who would be enormously improved by death." - Saki (Hector Hugh Munro), "The Feast of Nemesis," Beasts and Super-Beasts, 1914


7. No accident at all as Bacon uses inversion tactics in Painting 1978, suggesting an upside-down world of his own.


8. Figure in Movement (1985) is a double-edged monster, some kind of simultaneously anxious and orgiastic cyclops that recalls Bacon's last companion, John Edwards.


Addendum. Bacon and Edwards, London, 1985. Their companionship is said to have been a father and son relationship. "Francis was a real, true father to me," Edwards told The Daily Telegraph in 2002. Yet, a photograph published by Daniel Farson in 1993-4 suggests otherwise, adding spice to gossip.

References: 1. "Francis Bacon: Touching the Void" (video), The Times Online, 9 September 2008; 2. Louise Cohen, "Francis Bacon at Tate Britain," ibid.

20.3.09

Resources

Ades, Dawn, and Andrew Forge. Francis Bacon, exhibition catalog, London: Tate Gallery, Thames & Hudson, 1985

Akerman, Luis Mariano. The Grotesque in Francis Bacon's Paintings, M.A. thesis, 1999

Alley, Ronald and John Rothenstein. Francis Bacon, introductory essay by Rothenstein, catalog raisonné by Alley, London: Thames & Hudson, 1964

Alphen, Ernst Van. Francis Bacon and the Loss of Self (1992), Cambridge, Mass.: Harvard UP, 1993

Archimbaud, Michel. Francis Bacon: In conversation with Michel Archimbaud (Entretiens avec Michel Archimbaud, 1992), London: Phaidon, 1993

Arles, Fondation Van Gogh, "Van Gogh vu par Bacon: la série des Van Gogh sur la route de Tarascon, July-October 2002," Artsversus, http://www.artsversus.com/vangoghvuparbacon/

Boxer, David Wayne. The Early Work of Francis Bacon, Ph.D dissertation, John Hopkins University, Baltimore, Maryland, 1975

Bragg, Melvyn, interviewer. Francis Bacon (film), London Weekend Television, South Bank Show, interview and editing by Melvyn Bragg, prod. and dir. David Hilton, 1985

Brighton, Andrew. Francis Bacon, London: Tate Gallery, 2001

Calhoun, Alice Ann. Suspended Projections, Ph.D dissertation, University of South Carolina, 1979

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Francis Bacon



The British artist Francis Bacon (1909-1992) was one of the most original and powerful painters of the twentieth century. He was noted for the immediacy and paradoxical nature of his work. Bacon achieved fame and notoriety for his disturbing figures and his preoccupation with bare flesh, wounds, fluids and the persistent interest in the human condition. His imagery conveys loneliness, violence and deterioration. At its best it often does in an extraordinarily grotesque manner.

Bacon was born October 28, 1909, in Dublin. At the age of 16, he moved to London and subsequently lived for about two years in Berlin and Paris. Although Bacon attended no art school, he began to draw and work in watercolor about 1927. Picasso’s work decisively influenced his painting until the mid-1940s. Upon his return to London in 1929, he established himself as a furniture designer and interior designer. He began to use oils in the autumn of that year and exhibited a few paintings as well as furniture and rugs in his studio. His work was included in a group exhibition in London at the Mayor Gallery in 1933. In 1934, the artist organized his own first solo show at Sunderland House, London, which he called Transition Gallery for the occasion. He participated in a group show at Thomas Agnew and Sons, London, in 1937. Bacon painted relatively little after his solo show and in the 1930s and early 1940s destroyed most of his works. He began to paint intensively again in 1944. His work gained prominence only after World War II. By this time he painted the human figure, subjecting it to extreme distortions that made it look bizarre and disturbing (Three Studies for Figures at the Base of a Crucifixion, 1944). His first major solo show took place at the Hanover Gallery, London, in 1949. From the mid-1940s to the 1950s, Bacon’s work reflected certain influence of Surrealism. The pictures that made his reputation were of such subjects as an opened-mouth figure bending over and partly covered by an umbrella (Figure Study II, 1946) and a vaporizing head in front of a curtain (Head II, 1949). These startlingly original works were considered to be powerful expressions of anguish, remarkable because of the grandeur of their presentation and unusual painterly quality. By the 1950s Bacon had developed a less elusive treatment of the human figure and based his work on clippings from newspapers and magazines or from the ninethinth-century photographs of humans and animals in movement by Eadweard Muybridge. He also drew on such sources as Velázquez’s Portrait of Pope Innocent X (1649–50), Vincent van Gogh’s The Painter on the Road to Tarascon (1888), and Eisenstein's Battleship Potemkin (1925). The combination of motifs drawn from completely unrelated sources was usual in Bacon's imagery. At the same time contemporary imagery was given a grandeur presentation akin to that of Baroque masterpieces. Bacon's first solo exhibition outside England was held in 1953 at Durlacher Brothers, New York. In 1950–51 and 1952, the artist traveled to South Africa. He visited Italy in 1954 when his work was featured in the British Pavilion at the Venice Biennale. His first retrospective was held at the Institute of Contemporary Arts, London, in 1955. Bacon was given a solo show at the São Paulo Bienal in 1959. From the 1950s through the end of Bacon's painting career and life, in the early 1990s, the recurrent theme of his work was the isolation and anguish of the individual. He often painted a single figure, usually male, seated or standing in a windowless interior and framed by a geometric construction, as if confined in a private hell reminiscent of Sartre's Huis clos. His subjects were his friends and lovers, and himself. Working almost without preliminary sketchs, Bacon used expressive deformations to convey every possible nuance of feeling and tension. His painting technique consisted of using rags, his hands and whorls of dust along with paint and brush. In 1962, the Tate Gallery, London, organized a Bacon retrospective, a modified version of which traveled to Mannheim, Turin, Zurich, and Amsterdam. Other important exhibitions of his work were held at the Guggenheim Museum, New York, in 1963 and the Grand Palais in Paris in 1971; paintings from 1968 to 1974 were exhibited at the Metropolitan Museum of Art, New York, in 1975. Although Bacon had consistently denied the illustrational nature of his paintings, the facts of his life led art critics and historians to draw links between the personal life of the artist and the subject matter of his paintings. An example of this was the suicide of his model and lover George Dyer.1 Bacon's impressive Triptych May-June 1973 evokes Dyer’s suicide and shows him shadowed in a door frame, vomiting into a sink and dying hunched fetus-like on a toilet. Bacon admitted this painting to be a most personal work and one which verges on illustration. Yet, he also kept each panel of the triptych framed individually and arranged it so to alter a logical sequence and to avoid storytelling. In a period dominated by abstract art, Bacon stood out as one of the greatest figurative painters. Often large in scale, Bacon's works bring back traditional themes but in an iconoclastic way, which is often double-edged. Retrospectives of Bacon's work were held at the Hirshhorn Museum, Washington, D.C., Los Angeles County Museum of Art, and the Museum of Modern Art, New York, in 1989–90 and at the Musée National d’Art Moderne, Paris, in 1996. The artist died of heart failure brought on by asthma in Madrid, on April 28, 1992.

1. Dyer's death, the result of ingesting a mix of drugs and alcohol, occurred just before the opening of Bacon's major retrospective in Paris in 1971.

3.3.09

Potential Carcasses


In 1944, one of the most devastating years of World War II, Francis Bacon painted Three Studies for Figures at the Base of a Crucifixion. With this horrific triptych depicting vaguely anthropomorphic creatures writhing in anguish, Bacon established his reputation as one of England's foremost figurative painters and a ruthless chronicler of the human condition. During the ensuing years, certain disturbing subjects recurred in Bacon's oeuvre: disembodied, almost faceless portraits; mangled bodies resembling animal carcasses; images of screaming figures; and idiosyncratic versions of the Crucifixion.


Bacon, Three Studies for a Crucifixion, 1962
Oil with sand on canvas, three panels, 198.1 x 144.8 cm each
Solomon R. Guggenheim Museum, New York

One of the most frequently represented subjects in Western art, the Crucifixion has come to symbolize far more than the historical and religious event itself. Rendered in modern times by artists such as Paul Gauguin, Pablo Picasso, and Barnett Newman, this theme bespeaks human suffering on a universal scale while also addressing individual pain. The Crucifixion appeared in Bacon's work as early as 1933. Even though he was an avowedly irreligious man, Bacon viewed the Crucifixion as a "magnificent armature" from which to suspend "all types of feeling and sensation." It provided the artist with a predetermined format on which to inscribe his own interpretive renderings, allowing him to evade narrative content—he disdained painting as illustration—and to concentrate, instead, on emotional and perceptual evocation. His persistent use of the triptych format (also traditionally associated with religious painting) furthered the narrative disjunction in the works through the physical separation of the elements that comprise them.

That Bacon saw a connection between the brutality of slaughterhouses and the Crucifixion is particularly evident in the Guggenheim's paintings. The crucified figure slithering down the cross in the right panel, a form derived from the sinuous body of Christ in Cimabue's renowned 13th-century Crucifixion, is splayed open like the butchered carcass of an animal. Slabs of meat in the left panel corroborate this reading. Bacon believed that animals in slaughterhouses suspect their ultimate fate. Seeing a parallel current in the human experience—as symbolized by the Crucifixion in that it represents the inevitability of death—he has explained, "we are meat, we are potential carcasses." The bulbous, bloodied man lying on the divan in the center further expresses this notion by embodying human mortality.

Nancy Spector


Source. Nancy Spector, Francis Bacon: Three Studies for a Crucifixion, Guggenheim, New York, Collection Online, accessed 3.3.09.

31.7.08

Acerca de lo Grotesco en las pinturas de Bacon

por Mariano Akerman, desde Buenos Aires, Argentina


Una pintura de Bacon, realizada en 1991

El carácter inquietante de las imágenes de Bacon se nutre de lo Grotesco. Atractivas y perturbadoras, sus imágenes están emparentadas con lo no resuelto y lo desconcertante. Bacon pinta figuras extrañas, extravagantes, deformadas, malformadas, sin forma…

A lo largo de la historia, el grotesco artístico sufre numerosas metamorfosis. Sus orígenes son oscuros y se encuentran en la gruta (el término grotesco tiene su etimología en el italiano grotta, que significa gruta artificial).

El grotesco artístico se clasifica en dos grupos: uno tradicional, que se manifiesta como estilo decorativo, y otro moderno, con permanentes alusiones a la existencia humana. Así, los ornamentales Grutescos de Rafael Sanzio y Giovanni da Udine en las Logias Vaticanas (c. 1515) forman parte del grotesco tradicional, mientras que el desconcertante Retrato de George Dyer en un espejo pintado por Bacon (1968) pertenece al grotesco moderno.*

Por décadas, Bacon fue considerado un maestro del horror contemporáneo, "El Goya de la Era Atómica" (Tadini). Hay quienes sostuvieron que sus pinturas reflejan la ansiedad y el aislamiento propios del [supuesto] "hombre promedio" del siglo XX (Gowrie).

Pero tales ideas son inadecuadas, ya que el arte de Bacon es declaradamente autobiográfico. En efecto, el deseo y la angustia privados del artista se manifiestan en su pintura y son allí expresados a través de una sutil manipulación de lo Grotesco.

Actuando básicamente como un medio ambiguo y desconcertante, lo Grotesco permite al pintor expresar su difícil condición existencial. En sus pinturas instintivas,** Bacon significativamente amalgama vulnerabilidad y agresión, erotismo y peligro, belleza transitoria y descomposición inexorable.

Pese a sus declaraciones acerca de la importancia de lo arbitrario y lo accidental en su obra, Bacon elige pintar una y otra vez "la arcilla humana," representándola con insuperable ambigüedad.

Sus imágenes son usualmente clasificadas dentro de la así-llamada "Nueva Figuración," una tendencia artística de posguerra que emplea la des-figuración y el humor negro para revelar la realidad del artista en aquello que él pinta.

Muchas de las pinturas de Bacon son compatibles con mi propia definición de lo Grotesco, al que entiendo como una categoría estética, una estructura mixta que combina elementos incompatibles, una paradoja visual tensa y perturbadora que, amén de ser impactante, extraordinaria y equívoca, sugiere efectivamente lo monstruoso.

A través de su arte, Bacon prefiere comunicar una profunda realidad interior a reproducir ese aspecto superficial de la realidad al que se conoce como apariencia. De hecho, las pinturas de Bacon ponen en crisis la idea de apariencia como tal. Bacon crea imágenes misteriosas, sugestivas y anti-ilustrativas.

El líder de la poesía simbolista, Mallarmé escribe que "Nombrar un objeto ... significa suprimir tres cuartas partes de la alegría que reside en el poema, la cual consiste en el placer de descubrir las cosas paso a paso: sugestión, ese es el sueño." De modo análogo, Bacon desea que sus pinturas se vean "como si un ser humano hubiese pasado entre ellas, como un caracol, dejando un rastro de la presencia humana y un vestigio que testimonie eventos pasados, como el caracol al dejar su baba."

Bacon comenta que para él el arte es "un juego" a través del cual "se distrae," que su pintura es "una dualidad," y que él no predica discurso moral alguno. Para Bacon, la vida, desde el nacimiento hasta la muerte, es una larga e irreversible destrucción sin sentido: el hombre sólo existe por un momento y es consciente de no ser más que un mero accidente, algo completamente fútil, que debe continuar hasta el fin y sin ningún motivo.

Considerando lo dicho acerca de la presencia de lo Grotesco en la imaginería baconiana, es importante subrayar que sus pinturas son concebidas para "atrapar un instante de verdad inalienable" y "un momento de la vida en toda su violencia, en toda su belleza."

Con su arte inquietante, Bacon destraba "las válvulas del sentir" en varios niveles y demuestra a su vez ser un maestro de la sugestión, notable por su consistente empleo del grotesco artístico.

Lo Grotesco en las pinturas de Bacon es un estudio que explora la paradójica naturaleza de la imaginería baconiana. Desarrollado por Mariano Akerman en Marlborough Fine Arts y la Tate Gallery de Londres en 1995, fue completado por el mismo en forma de tesis en 1999.

Notas
* Si se considera el desarrollo del grotesco artístico a través de los tiempos, éste se mueve gradualmente desde los márgenes hacia el centro, de un mundo de fantasía a nuestro mundo, de la mezcla de reinos (hibridación) a la condición humana (contradicción), del antojo epidérmico (capriccio) a la alienación endodérmica (neurosis), de la fabricación ornamental a la realidad existencial, de lo accesorio a lo fundamental.
** Bacon sostiene que su arte es instinto y que si alguien explicara su pintura, de hecho estaría explicando los propios instintos del artista.

Definiciones de "grotesco"
1) grotesco, ca adj. Ridículo y extravagante: discurso grotesco; figura grotesca. • Grosero, de mal gusto. • adj./s.m. Se aplica al género literario que deforma la realidad acentuando aspectos ridículos y extravagantes, buscando una comicidad no exenta de notas de acidez o amargura (Diccionario Kapelusz de la lengua española, Buenos Aires: Kapelusz, 1979, pp. 779-80).
2) GROTESCO, CA adj. Extravagante. • Irregular, grosero y de mal gusto. • adj. y m. Grutesco.
GRUTESCO, CA. adj. y m. Arq. y Pint. Díc. del adorno caprichoso de bichos, quimeras y follajes (Océano uno color, diccionario enciclopédico, Barcelona: Océano Grupo Editorial, 1998, p. 772).
3) GROTESCO, CA. (Del ital. grottesco, de grotta, gruta.) adj. Extravagante y ridículo a causa de su figura o de otra calidad cualquiera. II Tosco, irregular, de mal gusto, grosero. II Grutesco (Sapiens, Enciclopedia ilustrada de la lengua castellana, Buenos Aires: Sopena, 1949, t. II, p. 358). GRUTESCO, CA. (De gruta.) aj. Perteneciente o relativo a la gruta [estancia subterránea artificial que imita lo peñascos de la naturaleza]. Muro grutesco, decoración grutesca. II Arq. y Pint. Aplícase al adorno caprichoso de quimeras, sabandijas, bichos y follajes, denominado así por ser a imitación de los que se hallaron en las grutas o ruinas del palacio de Tito. (p. 359).

Comparación de Mariano Akerman, 2008. Motivo del panel central de Tres estudios para figuras al pie de una crucifixión (Francis Bacon, 1944; Tate Gallery, Londres) y su referente visual, una ilustración de Maladies de la bouche (Ludwig Grünwald, París, 1903). Investigación original. Todos los derechos reservados.

Acerca del presente trabajo
Idea, investigación y diseño: Mariano Akerman. Versión inicial: 31.7.2008 - Última versión: 6.2.2012

Advertencia legal
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